Las rocas de Belogradchik en Bulgaria

Al Noroeste de Bulgaria se encontramos un paisaje que no podemos comparar con ningún otro en el mundo. Su formación data de hace 230 millones de años. Este imponente conjunto rocoso se extiende a lo largo de 30 kilómetros de largo y 15 kilómetros de ancho, su origen se debe a la acción de fenomenos naturales, gracias al modelado producido por las gotas de la lluvia y el viento que convirtieron las piedras más simples en esculturas esplendidas que retratan la figura de seres mitológicos, personas, animales y aves. Del conjunto rocoso, lo que más llama la atención es el conjunto de columnas de más de 200 metros de altura que ha sido utilizado como fortaleza desde la época romana, por su gran potencial militar y de protección al ser un enclave único.

La naturaleza, puede sorprendernos en muchos casos, pero el paisaje que se observa en las rocas de Belogradchik, nos evoca directamente, a la figura de un gigante modelando la piedra, como si de un trozo de arcilla moldeable se tratase.

Las figuras variopintas que encontramos, tienen nombres que evocan las formas que toman sentido en nuestra imaginación, como son “el Caballero”, “la Madona”, “el Derviche”, “Adán y Eva”, “los Hongos”, “el León”, “los Monjes”, “el Oso”, “el Castillo” o “el pastorcillo” , pero muchas otras figuras quedan para nuestra imaginación, en ellas encontramos animales, vegetación y figuras humanas casi perfectamente esculpidas por los elementos. Estas figuras han avivado las leyendas del folclore local.

La leyenda más conocida es la del convento en el cual vivía una joven doncella, llamada Valentina, que un día paseando por los alrededores del convento conoció a un militar romano, y ambos se enamoraron sin remedio, cada día el venía a visitarla, hasta que ella quedó en cinta y la expulsaron del convento. Tal fue el enfado de los dioses que convirtieron ese convento en piedra y con él a todos los que habitaban en él.

Otra de las leyendas se relaciona con otro conjunto de rocas conocido comúnmente como la colegiala, la leyenda cuenta que una joven estaba enamorada de un herero, pero el maestro de este, celoso de su amor decidió correr tras la joven para intentar violarla, ella huyó pero en el camino se encontró un gran oso, aunque la joven prefirió ser tragada por el oso que violada por el salvaje, pero en ese mismo instante el cielo se volvió gris y los tres se convirtieron en piedras.

Pero más allá de las leyendas, este valle rocoso ha servido de fortaleza a diferentes pueblos, un ejemplo de ellos fue el romano que durante varios años se mantuvo en ese lugar libre de los diferentes ataques, dividiendo la fortaleza en tres partes desde las cuales se tenía una visión completa de los alrededores y una protección inmejorable gracias a las piedras de formación natural y el reforzamiento que consiguieron aplicar con el levantamiento de tres nuevos muros, haciéndola prácticamente como hoy se conoce, “El alcázar de Belogradchik”. Esta fortaleza también cobró gran importancia en la conquista otomana de Bulgaria, que necesitaron ampliarla de nuevo para soportar los ataques y dar cobijo a sus tropas. Más a delante en el siglo XIX se utilizó por los franceses e italianos adaptándola para soportar armas de fuego Tras este momento, perdió su importancia militar, el pueblo la toma y la adapta a sus necesidades.

En la actualidad esta fortaleza es una de las mejor conservadas de toda Bulgaria y se ha restaurado para el uso turístico, siendo una de las principales candidatas a ser la octava maravilla del mundo, clasificada dentro de las 30 curiosidades universales de la naturaleza.

Sea por las leyendas, por su historia o simplemente por su belleza, las rocas de Belogradchik, son un tesoro que todos deberíamos conocer y cuidar.

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